La Riese & Müller Supercharger2 está pensada hasta el último detalle para brindar la máxima practicidad en nuestros desplazamientos, ya sean urbanos, extraurbanos o por pistas.
La Supercharger2 condensa comodidad, durabilidad y una autonomía sorprendente. Una compañera infatigable para romper limitaciones y abrir nuevos horizontes.

Tomando como punto de partida que la bicicleta, de por sí, es un medio de transporte, Riese & Müller se ha propuesto con la Supercharger2 elevar al máximo esta afirmación. Y lo ha hecho potenciando las capacidades de este modelo, partiendo de su cuadro, unidad motriz y con la adopción de la DualBattery Technology, hasta vestirla con un montaje completísimo en el que nada es baladí.

Queda claro que el objetivo de esta marca alemana especializada en la fabricación de bicicletas con asistencia al pedaleo es el de crear una bicicleta diferente, un vehículo capaz de ir más allá, pero siempre garantizando comodidad y seguridad.
Cuadro, geometría y concepto
Robusto y de aluminio, como en toda la gama, en el cuadro de la Riese & Müller Supercharger2 sorprenden los tirantes curvados, hechos así para permitir que la bicicleta pueda montar de serie la parrilla portaequipajes trasera. Esta admite una carga máxima de 27 kilos, por lo que se puede llevar a un niño, por ejemplo, en su silla reglamentaria. Además de por su color mostaza mate (Curry Matt, según Riese & Müller), el cuadro destaca por su robustez, dejando a la vista soldaduras en los puntos de unión.

Que quede claro; esta no es una mountain bike ni una bici urbana, a pesar de que puede circular sin problemas por pistas, calles y avenidas. Es mucho más, es una bicicleta que, tomando como base la practicidad y una autonomía muy elevada, promete experiencias muy potentes, memorables. Y todo ello lo hace desde una postura muy erguida y con una distancia entre ejes larga para brindar una mayor estabilidad.
En este sentido, hay que remarcar que la fornida potencia de aluminio de la Supercharger2 es ajustable, por lo que su inclinación se puede variar para dotarla de una postura más erguida o algo más baja. En ningún caso agresiva, pues dista mucho de serlo y porque esa característica no figura en el ADN de este modelo.

Provista de ruedas de 27,5”, la Supercharger2 que probamos incluye el kit GX, que monta unas cubiertas de montaña Schwalbe Rock Razor, pedales planos y puños ergonómicos con acoples. Es decir, que a la amplia capacidad de la bici se le añade un montaje todavía más polivalente.
Motor y baterías
Perfectamente integrado en el cuadro de la Riese & Müller Supercharger2 se aloja el motor Bosch Performance Line CX de cuarta generación. Potente, responsable de una sensación de pedaleo natural y muy silencioso, solo se deja oír al circular en modo Turbo. Sin embargo, nuestro modo preferido, y el más usado, ha sido el e-MTB. El Tour prácticamente lo hemos descartado y el Eco está pensado únicamente para economizar.

Una de las lindezas de la Supercharger2 es que su motor está alimentado por la DualBattery Technology de la marca. Esto significa que la Supercharger2 combina dos baterías Bosch de 625 Wh, lo que da como resultado una alimentación de 1250 Wh. ¿Qué implica eso? Que esta es una bici pensada para pedalear horas y horas sin preocuparse de recargar.

De hecho, en nuestro test nos propusimos agotar la batería, derrotar a la DualBattery Technology, vencer a la bici. Pero hemos fallado. Una y otra vez. No hemos podido. Hemos sido muy tenaces, casi obstinados, en el hecho de querer subyugar a la máquina, que en todo momento ha derrotado nuestras maquiavélicas intenciones, acompañándonos a nuestro destino con aplomo y comodidad. Y con una autonomía que supera holgadamente las tres cifras, incluso circulando en modo eMTB y Turbo.

Aun sin pretenderlo, sí “vencimos” (y recalco las comillas porque en ningún caso tratamos de competir) a ciclistas de carretera muy bien entrenados y con bicis de menos de 7 kilos subiendo puertos de montaña. Eso sí, nosotros con una postura tranquila y con calzado de calle en lugar de ir agachados y con zapatillas con suela de carbono de la máxima rigidez.
Las miradas de incredulidad que la Supercharger2 generó en las distintas grupetas que rebasamos eran dignas de mención. No en vano, esta no es en absoluto una bicicleta enfocada al rendimiento, pero si quieres ir deprisa, con ella también puedes.
Un montaje top
No hay duda de que para conseguir esa fiabilidad y practicidad de la que tanto hace gala Riese & Müller, la elección del montaje debe ser precisa. Lo es, muy selecta. En la Supercharger2 todo está pensado hasta el último detalle. Si empezamos por el cockpit, sobre el manillar Riese & Müller de aluminio, ancho y con una ligera curvatura hacia atrás que lo hace más cómodo, encontramos un timbre. En cuanto a los puños, se opta por unos ergonómicos Ergon GP3, que ofrecen mucha comodidad en la palma de la mano.

Viene con luces Supernova integradas, tanto delante como detrás, con indicador de freno y luz larga. También equipa pata de cabra y portaequipajes delantero y trasero, así como guardabarros.

En cuanto a la amortiguación, la Supercharger2 dispone de una horquilla SR Suntour Aion, de 100 mm de recorrido, que permite un bloqueo rápido.

Además, su tija de sillín, una Cane Creek Thudbuster ST, ofrece 50 mm de absorción. A pesar de ser una bici de aluminio sin suspensión trasera, esta tija le proporciona una comodidad y una absorción de vibraciones (sobre todo cuando rodamos por pistas o sobre adoquines) que hace que su conducción sea todavía más placentera. Un detalle que, combinado con el comodísimo sillín Selle Royal 3D Skin Gel, con un acolchado mayúsculo, logra que el paso del tiempo apenas haga mella en nuestro cuerpo en forma de fatiga.

No estamos acostumbrados a un sillín con este nivel de confort, ya que solemos rodar sobre sillines más orientados al rendimiento. Pero para una postura tan erguida como la de la Supercharger2 es ideal, y también permite pedalear sin necesidad de llevar badana.
La Riese & Müller Supercharger2 se ofrece con distintos montajes. Nosotros hemos probado la versión con cambio Rohloff electrónico de 14 velocidades, que ya conocíamos de la Riese & Müller Superdelite Mountain y de la e-cargo bike Load 60. Por su amplio rango, precisión, fiabilidad y escaso mantenimiento, nos parece una opción ideal para una bici con aspiraciones de aventura como la Supercharger2.

Igualmente, la transmisión por correa dentada de carbono Gates es el complemento ideal para un pack fiable, longevo y sin preocupaciones por el mantenimiento. Olvídate de engrasar, tensar la cadena o de posibles problemas de rotura de la misma. No en vano, estamos ante una bici que, sin equipaje, deja en la báscula 30,6 kilos. Así pues, la tensión que debe soportar la transmisión es muy elevada. Pero eso no es problema para una correa dentada, la opción que usan las motocicletas Harley-Davidson, que no se caracterizan por ser ligeras.

Para detenerla, se ha optado por unos fiables frenos Magura con pinza de cuatro pistones, que cumplen con nota. Además, esta versión incluye el display Bosch Nyon, de 3,2 pulgadas, táctil y a todo color que se conecta al móvil a través de la app eBike Connect y permite intercambiar datos de rutas y actividades.

Finalmente, anclado en el portaequipajes trasero, esta Supercharger2 lleva un candado Abus opcional, la guinda del pastel para que los amigos de lo ajeno no se la lleven.
Sensaciones con la Riese & Müller Supercharger2
Esta Supercharger2 es muy “user friendly”, es decir, que pretende que el ciclista se sienta cómodo y seguro sobre ella enseguida. Todo queda muy a mano y la maniobrabilidad es muy buena. De hecho, en marcha no se siente pesada. Al contrario, ese peso parece desvanecerse y se convierte en un aplomo que brinda seguridad pero que no penaliza el comportamiento dinámico de la bici.

Otra cosa es cuando llegas a casa. Si vives en un bloque de pisos sin ascensor y tienes que subirla por las escaleras, ya puedes empezar a entrenar. Por lo demás, un funcionamiento sin fisuras.
Gracias al kit GX, que monta las cubiertas Schwalbe Rock Razor, la sometimos a un test todoterreno. Estos presentan un taqueado central más compacto combinado con una tira en los bordes más alta que garantiza agarre en curvas. Son muy efectivos en terreno seco y sobre asfalto ruedan muy bien, ya que su taqueado central es discreto y asegura una baja resistencia de rodadura. Y aunque es una cubierta eminentemente para usar en la rueda trasera, como el uso al que va destinado esta Supercharger2 no es precisamente agresivo, también ofrece un buen rendimiento delante.

En el caso que queramos darle un uso puramente asfáltico, la bici se puede vestir con una cubierta de tipo slick con algunos surcos para amplificar su eficiencia de rodadura y rebajar algo el peso de la masa no suspendida. En ambos casos, siempre recomendamos tubelizar las cubiertas para poder circular con presiones más bajas y aumentar el confort y el agarre.
Debido a su geometría tranquila, en las bajadas todoterreno más empinadas y técnicas se percibe que la bici no está cómoda, máxime cuando tampoco dispone de tija telescópica y porque su pedalier está muy bajo, por lo que puede golpear con rocas o raíces. Pero es que sencillamente ese no es su hábitat y la tija que lleva de serie es más indicada.

Aun así, quisimos buscarle el límite, el mismo que no encontramos en cuanto a su autonomía, que nos superó los 120 kilómetros en modo e-MTB (y aún le quedaba batería).
Durante nuestras salidas, agradecimos mucho el montaje de los puños Ergon, que incorporan acoples. Estos nos pueden ayudar durante largas tiradas, ya que ofrecen un punto de apoyo extra para acomodar las manos y variar la postura, y es una opción perfecta para una bici como esta, un modelo para rodar muchos kilómetros hasta (intentar) agotar sus baterías.

Nos ha devuelto cierta nostalgia, ya que hemos recordado que dejamos de usarlos en nuestras bicis de XC cuando Hermida se retiró de la competición. Y lo hicimos –con el corazón en la mano– porque de repente se veía mal, no porque no fueran útiles en bicicletas de alto rendimiento. No es el caso de esta Supercharger2, que es una bici hecha para rodar, para disfrutar del ciclismo y del paisaje y para pasar largas horas sobre el sillín.
Conclusión
Esta Riese & Müller Supercharger2 es una bici con la que las distancias se acortan, con la que querrás salir más (y más lejos). Una de esas compañeras en la que puedes confiar para perderte por donde quieras… para volver luego con una merecida sonrisa.

En definitiva, es una bicicleta pesada pero que está hecha para durar. Casi indestructible, es cierto que vale dinero, pero no nos parece cara por su concepción y por la calidad de todos y cada uno de sus componentes.

No hay nada en la Riese & Müller Supercharger2 GT Rohloff que se pueda decir que sobra. Calidad alemana al máximo nivel.