En un contexto donde la movilidad sostenible se vuelve cada vez más urgente, igus, fabricante alemán de componentes plásticos de alto rendimiento, presenta una propuesta revolucionaria: una bicicleta urbana fabricada con un 50 % de redes de pesca recicladas y con componentes que no necesitan lubricación ni mantenimiento.
Bajo el nuevo nombre RCYL, esta evolución de la igus:bike entra oficialmente en producción en serie y hemos tenido la oportunidad de probarla en primicia en Barcelona.

Una bicicleta sin grasa, sin óxido y sin complicaciones. Así es la RCYL. En un paseo al lado de la emblemática Rambla de la Ciudad Condal y junto a la Escuela de Diseño Elisava, pudimos comprobar que esta bici no solo es un ejemplo de innovación técnica, sino también un manifiesto rodante de lo que la economía circular puede aportar a las ciudades del futuro.
RCYL: La bicicleta urbana hecha de redes de pesca
Una revolución silenciosa sobre dos ruedas
Diseñada y fabricada por igus en su sede central de Colonia (Alemania), la RCYL representa la culminación de años de investigación en materiales plásticos de alto rendimiento. Su propuesta es clara: eliminar por completo los metales y la necesidad de lubricación en las bicicletas urbanas. Esto se traduce en una máquina que no se oxida, no ensucia, requiere un mantenimiento mínimo y además utiliza materiales reciclados como punto de partida. Actualmente, más del 50 % del plástico que compone la bicicleta proviene de redes de pesca desechadas, un residuo altamente contaminante que igus transforma en recurso.

La compañía tiene el ambicioso objetivo de producir 5000 unidades para la próxima temporada, todas ellas fabricadas en Alemania. Una producción local que, además, refuerza su compromiso medioambiental al reducir el impacto del transporte internacional.
De la industria a la calle: los “motion plastics” llegan a la bici

La clave tecnológica detrás de esta innovación reside en los llamados motion plastics, plásticos técnicos que igus lleva décadas desarrollando para sectores como la automoción, la robótica o la maquinaria industrial. Estos polímeros no necesitan lubricación, resisten la fricción, la intemperie, el agua salada, los productos químicos y los cambios de temperatura extremos. En la RCYL, estos materiales se utilizan en los rodamientos, cojinetes, transmisión y engranajes, asegurando una larga vida útil sin apenas desgaste.
Además de su resistencia y ligereza, el plástico permite nuevas posibilidades de diseño y producción. Por ejemplo, el cuadro de la bicicleta —hecho con material composite reciclable— se fabrica mediante moldeo por inyección, un proceso que ahorra energía y permite mantener tolerancias precisas.
Una gira para concienciar sobre la economía circular
La igus:bike (ahora RCYL) ha recorrido Alemania, varios países asiáticos y ahora España, en el marco de una gira mundial por el 60º aniversario de la marca. Barcelona ha sido la primera parada nacional. Posteriormente, también visitará Valencia, Cuenca, Granada, Madrid, Santiago de Compostela, Bilbao o San Sebastián, entre otras ciudades.
En cada parada, igus invita a empresas, estudiantes, medios de comunicación y ciudadanos a probar la bicicleta y conocer de primera mano sus ventajas. Más allá de su desempeño técnico, la iniciativa busca concienciar sobre cómo la innovación en materiales puede dar respuesta a uno de los grandes desafíos del siglo XXI: transformar residuos plásticos en productos útiles, duraderos y sostenibles.
Probando la RCYL: una bici distinta desde el primer pedaleo
Durante la prueba en Barcelona, lo primero que sorprende es su silencio. No hay chirridos, ni crujidos metálicos, ni sensación de fricción. La bicicleta se siente sólida y cómoda. La transmisión, también plástica, responde con fluidez. Las ruedas, fabricadas en plástico moldeado, absorben bien las pequeñas irregularidades del terreno urbano. Y su estética, completamente diferente a la de una bicicleta convencional, no pasa desapercibida.

La sensación general es de limpieza, robustez y facilidad. Una bici pensada para quienes no quieren mancharse, ni preocuparse por el óxido o las averías comunes. Es, en definitiva, una bici diseñada con la lógica del futuro. Eso sí, solo para ciudades con orografía llana, ya que no tiene cambio.
Una empresa con visión de largo plazo
Detrás de esta bici está igus, una empresa familiar fundada en 1964 en un garaje de Colonia. Hoy cuenta con presencia en más de 30 países, más de 4600 empleados en todo el mundo y una facturación que en 2023 superó los 1136 millones de euros.
En los últimos años, igus ha invertido fuertemente en desarrollos medioambientales, como su programa “chainge”, dedicado al reciclaje de cadenas portacables, o su participación en iniciativas para convertir residuos plásticos en petróleo. La RCYL se inscribe en esta misma filosofía, como una muestra tangible de que los plásticos, bien utilizados y gestionados, pueden ser aliados de la sostenibilidad.
¿Es esta la bicicleta del futuro?
Sin duda, la RCYL es un modelo que cuestiona muchas de las convenciones de la bicicleta urbana. Su propuesta técnica, ecológica y de bajo mantenimiento podría suponer una alternativa viable para muchas ciudades que buscan fomentar la movilidad activa sin los inconvenientes del mantenimiento mecánico tradicional.
Pero más allá de su carácter técnico, la RCYL plantea una pregunta profunda: ¿Y si en lugar de demonizar el plástico, aprendiéramos a reutilizarlo con inteligencia?
Vídeo
Encontrarás más info en https://rcyl.bike/en y puedes seguir el tour de la RCYL en www.igus.eu/blog.
Entrevista a GENOVEVA DE ROS (Content Manager igus) y ALBERT BRUFAU (Digital Marketing Manager igus)
¿Qué motivó a igus a desarrollar una bicicleta urbana hecha completamente de plástico?

Esto empezó hace unos años, donde nuestro CEO, Frank Blase, estando de vacaciones en la costa de Miami, vio que las bicicletas ahí se corroían, estaban desgastadas, necesitaban mantenimiento y hacían ruido. Pensó, ¿por qué no hacer una bicicleta “full” plástico, para que no tenga problema de estar aquí a la intemperie, al lado de climas como el mar, en ambientes salinos.
¿Qué retos técnicos enfrentaron al sustituir componentes metálicos por plásticos de alto rendimiento?
Al principio, el prototipo tenía partes en plástico, pero bastantes partes eran de metal. Progresivamente se fueron sustituyendo. La parte del manillar fue la que más esfuerzo técnico requirió. El manillar es de metal, el punto donde se ejerce la fuerza, que es aquí, donde agarras, los puños, haces mucha palanca. Al final decidieron hacer una solución en la que la propia horquilla es el manillar, toda moldeada por rotomoldeo. Aparte de tener una funcionalidad técnica, estéticamente es algo que marca la diferencia.
¿Cuál es la vida útil estimada de esta bicicleta?
Esto aún no lo sabemos ver, porque estamos en la etapa de prototipo y también le estamos testeando las partes. El tour es parte del test. Tenemos previsto hacer 6.000 kilómetros. La misma bicicleta es la que está viajando. El reto es llegar a 6.000 kilómetros. Sabemos que tiene la esperanza de una larga vida útil, y al final, también estamos preparando la vida útil para el tema del post-reciclaje. Incluso queremos recibir las bicicletas usadas y emitir un pequeño bono de descuento para comprar una siguiente. Esta es una iniciativa que ya se hace con los otros productos que fabrica Egus, que es el programa Chainz. Por ejemplo, con las cadenas o con los contenedores que fabricamos, se granulan y se vuelven a reinyectar.
¿Qué porcentaje de materiales reciclados contiene actualmente la bicicleta?
Actualmente lleva un 50% de materiales reciclados. Hay algunos componentes donde el material reciclado es menor.
¿Está previsto ofrecer versiones para otros usos? Como una cargo bike, una bicicleta eléctrica…
Está previsto hacer una versión con marchas. Esta versión ya no sería tan urbana, sino un poco más mountain. Y luego también está previsto hacer una versión e-Bike. Esta versión sería más urbana, pero para poder utilizarla más fácilmente.
¿Qué impacto medioambiental tiene esta bicicleta en comparación con una convencional de aluminio o de acero?
Lo más importante de esta versión es que los componentes están hechos de plástico y por tanto no necesita lubricación. Entonces evitamos estos contaminantes de grasa que se vierten muchas veces por mal uso en el ecosistema.

¿Cuál es el papel del programa “Chainge” en relación con esta bicicleta?
Chainge es un programa que se inició antes de la bicicleta y con el que queremos recuperar todos los componentes, tanto de igus como no de igus, y hacer material regranulado. Este material regranulado lo podemos incorporar en la bici. Actualmente estamos incorporando material reciclado de redes de pesca. Este 50 % viene proveniente de redes de pesca. Pero también queremos utilizar parte de este material del programa Chainge.
¿Cómo ha sido hasta ahora la acogida de la bicicleta en las ciudades que ha visitado?
Hasta ahora a la gente le llama la atención, porque tiene un diseño muy diferente a lo que han visto. Sorprende que sea toda de plástico, la gente quiere probarla y por ahora muy bien.
Hablemos de peso. ¿Cuánto pesa?
17 kilos.
He notado que cuando dejas de pedalear, el núcleo es más sonoro.
Sí, se percibe el “clic, clic”, ya que el núcleo es de plástico y suena más.
¿Qué perfil de usuario consideráis ideal para la RCYL?
Un usuario urbano, para pedalear por una ciudad con poca inclinación.
¿Qué conclusiones habéis sacado hasta la fecha del Tour Internacional de pruebas que estáis haciendo?
Yo, por ejemplo, como rider, con lo poco tiempo que he estado así, la verdad es que es la sensación de tener algo diferente, que no está visto. Más allá de que obviamente es un prototipo, hay cosas en las que hay que pulir, seguramente se va a llegar a un producto mucho más acabado. Pero a día de hoy, siendo ya un prototipo, esta funcionalidad del commuting, el desplazarse por una ciudad, ya te lo soluciona.
Aparte, con este toque de diseño, innovación y ecología. Esta bicicleta se ha hecho junto con nuestro socio MTRL, que es una empresa holandesa experta en la fabricación de bicicletas urbanas.
¿Tenéis previsto abrir el modelo a fabricantes externos? ¿O será un producto igus 100 % propio?
Por ahora no, no está previsto, es 100 % propio.
¿Habrá un canal de venta directa al consumidor?
Lo hay, la página web, y se puede hacer ya el pedido de la bicicleta. Incluso hay una push bike para niños.
¿Qué otros desarrollos sostenibles están trabajando en igus relacionados con la movilidad?
En nuestro país hemos quitado todos los coches de combustión que hasta ahora tenían los comerciales. Ahora igus les provee un coche eléctrico. Luego, aparte de los paneles solares, ofrecemos carga gratuita a todos nuestros empleados. Y si abres más el foco, gran parte de nuestros productos están en muchos vehículos, motos, coches, bicicletas. Por ejemplo, en el tour que se hizo en Taiwán, estuvieron visitando a fabricantes de bicicletas y presentando también este modelo
¿Cuándo calculáis que podrá estar a la venta, aproximadamente?
Actualmente está a la venta. Ya han empezado a fabricación. A principios de año empieza la fabricación. No tengo constancia de cuántas se han entregado, si es que se han entregado, pero están fabricando para entregar ya. Como serie 0 aún. Y además, teniendo en cuenta que al final estamos vendiendo una bici prototipo.